Karina Vagradova

By the way

No está en el mapa. Los lugares de verdad nunca lo están

Herman Melville

Viajamos constantemente, estar de viaje ya es una rutina. De camino, nos olvidamos a menudo de la importancia de esta parte de nuestras vidas, tomándola como un paréntesis, un sinsentido, una pérdida de tiempo. Nos centramos en la meta, en el final del viaje.

By the way pretende llamar la atención sobre los paisajes vistos desde un coche durante el viaje, imágenes de paso, que no se consideran de interés y suelen pasar desapercibidas. En estos fragmentos fugaces, borrosos, inciertos, encuentro una belleza sobrecogedora.

Los paisajes retratados no tienen nombre ni ubicación. Anónimos, habitan un perfecto. Quedan reducidos a un continuo fluir allí afuera, como un ruido de fondo que al cabo de un rato dejamos de percibir. Al instante se pierden para siempre.

Evidentemente no son paisajes tradicionales. Lo que me interesa aquí es cómo percibimos nuestro entorno, nuestra relación, nuestra actitud frente a él.  Imagen desenfocada, movida nos describe este estado mental de estar de viaje, estar de paso, en transformación.

¿Qué vemos a lo largo del camino? Sobre todo, árboles, muchos árboles, bosques de árboles… Cumplen con su función protectora de caminos. No les damos mayor importancia.

Aquí, en este proyecto, los árboles movidos son los símbolos del viaje. No solo porque son los que más se ven, sino porque en su interminable correr por la periferia de nuestra visión, poseen esta maravillosa y cuestionable impersonalidad. A la velocidad que corren pierden su carácter peculiar, autóctono y parecen ser los mismos en todas las partes del mundo. Los destinos son diferentes. Los caminos, son todos iguales?

Cambiarán de nuevo las formas de viajar, los medios de transporte, cambiará el paisaje y nosotros mismos. ¿Quedarán los árboles para protegernos?